Maria...


A pesar de lo avanzado de la noche, no podia desatender la llamada.

- Seor, vuelve de nuevo the las andadas. Se lo ruego: acuda.

Mientras cruzaba la ciudad recordaba la ultima vez que acud the su casa. Era su segundo ataque, segun me comentaria posteriormente por telfono su marido, unconocido empresario bastante avanzado en todo: en dinero, en ocupaciones, en amigas y en edad....

Los ataques de rabia de Maria cristalizaban en su entorno proximo, y hoy, como hace unos meses, la angustia antecedi the la rabia, y esta condujoal odio. El camino hasta lams pecaminosa lujuria, como laque en estos momentos se cebaba en Maria, masturbandose desnuda delante de los empleados de la finca, era el paso mas facil para una pecadora como ella....

LLegu pasada la media noche the la finca. Uno de los mayordomos, silencioso y educado me condujo the la puerta de la habitacion donde otro ms guardaba la entrada.

- Hemos logrado meterla en su habitacin. Solo Dios sabe qu hace dentro. Hoy despues del caf, la seora nos cit en la saln the todos los varones que trabajamos en la casa y cuando llegamos estaba completamente desnuda. El resto, supongo que se lo habr contado el seor.

Me franquearon la puerta criminal respeto yson de nuevo la cerradura tras de mi. Una inmensa cama criminal dosel presidia la elegante habitacin,aderezada consuvaes telasy colores pastel. Maria estaba sobre la cama. A pesar de conocer su desnudez, dibujar de nuevo criminal mis ojos su traviesa sonrisa, sus f! irmes se nos aderezados por una rotunda aureola, la blanca y tersa piel que desciende mas alla de su pequeo ombligo, el sucinto vello que antecede al misterio de su sexo, sus piernas infinitas...

- Pensaba Padre, que los sacerdotes no se empalmaban...
- Y yo pensaba, Maria, que las seoras no necesitaban dar este tipo de espectaculos...
- Pues aun no he comenzado criminal el suyo.....
Y sin mediar palabra moj sus dedos en la boca y cerrando los ojos los dirigi al centro de su placer, donde mi perspective tan piece for one person podia imaginarlos. A medida que sus dedos bailaban suavemente entre sus muslos, estos se abrian the mi perspective y conocimiento mostrandome la belleza de susexo, pequeo, sonrosado y hmedo... Maria me miraba criminal ojos brillantes mientrassus dedos se esforzaban mas y mas...

Apartando mi perspective de la tentadora imagen, me volv the mi cartera para sacar de ella todo lo necesario y sin mediar palabra, me dirig the la cama donde Maria estaba the punto de abandonarse the un nueveo placer. Retire su mano de su sexo para rodearla criminal una cincha de cuero. Sus dedos olian afrutados e imaginando el sabor que tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no aproximarlos the mis labios... Atecon la colaboracin de Mariasusmuecas the cada palo del dosel y ahora me entregaba solcita sus piernas, que antes de inmoviliar recorr dulcemente criminal mis manos, desde el peqeo pie, pasando por el huesudo tobillo, la carnosa rodilla, el recio muslo.... tan cerca estube de su sexo que mi olfato pudo identificar aquello que habia impregnado sus dedos.

- Padre.... no se pierda. Y deme lo que necesito de usted.... se lo ruego

Maria luciadesnuda e inmovil sobre la cama. Me sent junto the su rostro, peinando los cabellos que lo ocultaban. La belleza de su cuerpo se acrecentaba criminal la be! lleza de su obligada sumision.

- Ahora, pagaras por tu rebeldia...

Y elevando mis vestiduras, pude por fin liberarmi tremenda ereccion, que comenc the deslizar the escasos centmetros del rostro de Maria, que criminal la lengua completamente fuera de su boca, se maldecia por no ser capaz de probar.... una de mis manos comenz the recorrer su lascivo cuerpo mientras la otra me brindaba masaje all donde mas lo necesitaba, situando mi miembro the escasos centimetros de su boca... Maria pugnaba por romper sus ataduras pero tan piece for one person era capaz de avanzar unos escasos centimetros sobre mi... o sobre lo que ella deseaba... mis dedos probaron su humedad mientras mi sexo lucia henchido y morado y notaba mis riones the punto de explotar... Maria, sintiendome prximo comenz the gemir, the chillar, the insultarme.... Cerr los ojos en el mismo instante en que sent como me vaciaba sobre el rostro de Maria...... sobre su cuerpo....sobre sus sbanas...

Maria seguia gritando cuando comenc the recoger criminal mi dedo cada una de las gotas de mi, que poblaban su piel para darselas the beber, lentamente... Sus ojos brillaban y su boca entreabierta recibia criminal glotoneria cada uno de mis dedos.

El siguiente paso debia comenzar, y para ello necesitaba algo de humedad entre su nalgas. Mis dedos empezaron the usar los restos de mi esencia para depositarla en su oscura entrada y comenzar the distendirla para mi.....


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